"Y la escuela es la gran ocasión ¿quién lo duda?. La escuela puede desempeñar el mejor papel en esta puesta en escena de la actitud de lectura, que incluye, entre otras cosas, un tomarse el tiempo para mirar el mundo, una aceptación de "lo que no se entiende" y, sobre todo, un ánimo constructor, hecho de confianza y arrojo, para buscar indicios y construir sentidos...Si la escuela aceptara expresamente - institucionalmente - ese papel de auspicio, estímulo y compañía, las consecuencias sociales serían extraordinarias."

Graciela Montes
La Gran Ocasión

martes, 17 de agosto de 2010

En esta semana en Argentina celebramos el “paso a la inmortalidad” de don José de San Martín, uno de los padres de nuestra patria…

Desfile

Plan, plan, plan, rataplán!
Desfilan los soldados
con paso militar
y quedan asombrados
los niños del lugar.

Morriones encarnados,
casacas de coral
y sables encerrados
en vainas de metal.

Y sueñan los pequeños
con sables de verdad,
sin ver que aquellos sueños
revisten gravedad!

Del libro de lectura “Rocío” (fue mi libro de 2do. grado) de Julia M. Crespo, Edit. Kapelusz

Romance de la muerte del general San Martin

Quiero, madre, que me digas,
que me vuelvas a decir,
por qué a las tres de la tarde,
a las tres, de un día gris,
la rosa no fué más rosa,
ni el jazmín fué más jazmín.


-Niño, a las tres de la tarde,
¿Cómo te podré decir?
La rosa no fué más rosa
ni el jazmín fué más jazmín,
porque a las tres de la tarde,
a las tres, lejos de aquí,
lejos del clavel del aire
y el aire de su país,
vino y se llevó la muerte
al general San Martín.


-Madre, a las tres de la tarde
todos lo vimos partir;
iba en un caballo blanco
por un camino de añil...
¡Qué fulgor el de sus ojos,
el de su voz, qué clarín!
Brillaba tanto su sable
que el sol no quiso salir.


-Niño, si tanto brillaba
la espada de San Martín,
no brillaba por ser de oro,
que el oro no brilla así;
si tan alto relucía,
¡oíd, mortales, oíd!
fué porque se hizo de día
la noche de Guayaquil.


-Por los caminos celestes,
cruza, madre, el adalid.
Cada astro es un granadero,
Cada nube es un jazmín.


Las Heras va por allá,
por allá Soler y O´Higgins.
Todos llevan en el pecho
la estrella de Guayaquil.
¡Oh, Capitán de los Andes,
quién te pudiera seguir!
Cierro los ojos y rezo:
padre nuestro: San Martín."

Antología de la poesía infantil, Tilde Pérez Pieroni, Kapelusz-1961, Buenos Aires, pág. 193.