"Y la escuela es la gran ocasión ¿quién lo duda?. La escuela puede desempeñar el mejor papel en esta puesta en escena de la actitud de lectura, que incluye, entre otras cosas, un tomarse el tiempo para mirar el mundo, una aceptación de "lo que no se entiende" y, sobre todo, un ánimo constructor, hecho de confianza y arrojo, para buscar indicios y construir sentidos...Si la escuela aceptara expresamente - institucionalmente - ese papel de auspicio, estímulo y compañía, las consecuencias sociales serían extraordinarias."

Graciela Montes
La Gran Ocasión

martes, 7 de abril de 2015

LAS NOVELAS PUEDEN RESULTAR UNA EXTRAORDINARIA POSIBILIDAD DE ACCEDER A EXPERIENCIAS SINGULARES DE LECTURA EN LA ESCUELA

La novela es un género literario que ofrece múltiples oportunidades de exploración y de goce. El análisis de algunos de sus rasgos nos permitirá dimensionar su riqueza y asumir el desafío de cautivar a los alumnos con su lectura. 
 
En la novela, el discurso construye un mundo, real o ficticio, en el cual los personajes desarrollan sus acciones. Se constituye a partir de una idea de “totalidad” y de “universo” más allá de la trama puntual.
En el acto de lectura, avanzamos hacia su final a través de las acciones de los personajes que nos conducen a lo largo de la historia, y a través de la trama, hacia la construcción de un sentido para lo leído. Estos dos niveles, historia y trama, o argumento más propiamente dicho, son los dos niveles básicos del discurso que constituyen el “alma” de una novela. La historia está constituida por el concatenamiento lógico de las acciones, mientras que la trama o argumento es el complejo mundo de las decisiones que toma el autor para contárnosla.
La novela se caracteriza por su extensión y esta particularidad impacta en la configuración del texto generando modos propios de tratar el contenido. A diferencia de lo que ocurre en el cuento, la historia se organiza en capítulos que pueden respetar la linealidad temporal así como intercalar avances, retrocesos y escenas en simultáneo. La lógica o coherencia del relato se sostiene a partir de un conflicto central, que se va desarrollando en el transcurso de la trama hacia una resolución, al tiempo que se introducen conflictos secundarios.

Un aspecto interesante para tener en cuenta es el tratamiento que se le da al tiempo y al espacio. La estructura en capítulos permite que cada uno funcione con cierta autonomía respecto del resto, y esto redunda en su plasticidad espacio temporal.
Puede haber simultaneidad de episodios, de la misma manera que se puede saltar hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, y cambiar de escenario y personajes. De modo similar al cine, la organización por capítulos permite abandonar una escena y continuar el relato en otro espacio sin perder su ilación. Es decir, se habilita un corte de continuidad que permite dar saltos espacio-temporales sin modificar su unidad de sentido.
Como es un género de mayor complejidad, la novela supone por parte del lector un mayor compromiso y la familiaridad con algunas estrategias narrativas. Suele ser un relato coral, sostenido por diversos personajes que hacen avanzar la historia y presenta figuras prototípicas: a) los protagonistas están en primer plano y movilizan la trama; b) los colaboradores, amigos, ayudantes, facilitadores, acompañan a los primeros; c) el/ los antagonista/s son quienes motorizan el conflicto. Asimismo, pueden incluirse otros personajes en la periferia del relato sosteniendo distintos niveles de vinculación con la trama central.
El hilo narrativo puede identificarse en la voz de un solo narrador o bien multiplicarse en varias voces, que en algunos casos incorpora al propio autor explicitando su intervención. Ocurre por ejemplo, en La casa maldita de Ricardo Mariño: “Así comenzaba el relato. Después, al escritor se le ocurrió hacer que un niño de once años fuera una noche a investigar la casa, acompañado por una amiguita de su misma edad (...) ¿Qué le costaba al escritor, si de todas formas se trataba de un cuento, hacer que el niño fuera en compañía de toda su pandilla y en una mañana luminosa y radiante?”
A veces, el narrador es el protagonista principal, como en Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain: “No creo que me conozcan si no conocen un libro que se llama Las aventuras de Tom Sawer, pero no importa”.


Otras, se ubica por fuera de la trama y tiene un conocimiento global de todo lo que está ocurriendo, como en Alicia en el pais de las Maravillas de Lewis Carroll:
Alicia pensó que todo eso resultaba muy absurdo, pero los demás parecían tan convencidos que no se atrevió a reír y, como no se le ocurría nada que decir, se limitó a aceptar el dedal con una reverencia, tratando de parecer lo más solemne posible”. 
 
Por otra parte, su versatilidad se pone en juego a través de la convergencia de una variedad de recursos, personajes, escenarios y técnicas literarias en función de contar una historia, como flashbacks y anáforas. Se constituye como una narración extensa y multi-facética que a menudo aloja descripciones, textos epistolares, monólogos, diálogos, que invitan a reconocer distintos tonos y matices discursivos.

Si bien la variedad de estos recursos estructurales y lingüísticos puestos en juego en una novela, adecuadamente seleccionada para el nivel lector que la aborde, podrían utilizarse para revisar conceptos de lengua y gramática, creemos que su mayor valor es la posibilidad de ensayar con el colectivo lecturas que aporten a conformar una serie de visiones sobre la novela como expresión social y estética. Heredera de la poesía épica, la novela ha venido a instalarse como una forma eficaz para narrar, por fuera de la historia propia de cada una, nada menos que las aventuras del hombre y las sociedades que ha creado en todas sus humanas dimensiones.

¿Es posible leer novelas en el primer ciclo de la escuela primaria?
Es necesario y deseable que los alumnos y alumnas de la escuela primaria tengan un amplio y variado recorrido lector, que lean novelas, cuentos, poesías, historietas, leyen- das, libros álbumes, pero también otras tipologías textuales como ensayos, textos cientí- ficos, históricos, informativos. La lectura constituye una práctica personal y comunitaria intensa, gratificante, incitante, incómoda a veces, que provoca quiebres y desafíos.
Leer novela en 3o grado supone adentrarnos a una estructura narrativa que implica cierta complejidad, por eso esta propuesta conlleva también un desafío. “No se aprende a leer libros difíciles si solo se leen libros fáciles”1, señala Teresa Colomer. Llegar en- tonces a la lectura de una novela comporta un recorrido previo, progresivo, un cúmulo de prácticas sociales en torno a ella que preparen el terreno para explorar y descubrir nuevos y más complejos esquemas narrativos.
 
Para aproximar a los niños de los primeros grados a la lectura de la novela, se podría comenzar por realizar un recorrido de lecturas de cuentos en los que se repita el mismo personaje, por ejemplo la serie Federico, de Graciela Montes. En un segundo momento se podría incursionar en la lectura de la “nouvelle” o novela corta, por ejemplo Toby, de Graciela Cabal. A partir de allí, paulatinamente, se podría continuar profundizando en la extensión, variedad y complejidad de los textos.

Adentrarse en la lectura de la novela es el momento más apasionante y de mayor cerca- nía y comunión que se establece con los alumnos. Una experiencia que se sostendrá por días o semanas, compartiendo una historia, sumergiéndose juntos en el mágico universo del pacto ficcional, desarrollando una experiencia compartida entre todos y sin embargo profundamente personal, singular, única. Cada lector de esa comunidad de lectores esta- rá haciendo su propia resignificación del texto, su propia “lectura”.
Podríamos pensar en la lectura en voz alta, por parte del docente o bibliotecario, de cada capítulo (uno por día, o tal vez dos o tres en la semana). La periodicidad quedará a criterio del mediador y las exigencias de los lectores.

El mediador (que conoce y ha leído previamente la novela) con su voz, creará los climas, el suspenso, les dará vida a los diferentes personajes. Las pausas, el ritmo, los tonos, colaboran en la interpretación y construcción que hace el niño lector que escucha leer.
Si nos centramos en la colección de libros que ha llegado a las escuelas a través del Ministerio de Educación de la Nación veremos que hay muchos y muy interesantes títulos de novelas para leer con los chicos. Será el docente el más indicado para seleccionar y proponer el libro que los ayude a ampliar su universo de lecturas, como conocedor de los intereses, experiencias y recorrido lector de su propio grupo de estudiantes.
Leer novelas en el segundo ciclo de la escuela primaria
En el segundo ciclo de la escuela primaria, sobre todo en 6o grado, se puede trabajar un amplio grado de variantes dentro del ámbito de la novela, como aquellas que incluyen análisis psicológicos de los personajes, intriga, métodos de investigación. También podrá considerarse la novela clásica, que ha tendido al uso de un lenguaje directo y simple o la moderna, que además de renovar totalmente la estructura narrativa, tiende a la utilización de un lenguaje más literario y poético.
La propuesta del docente/mediador debe ser diaria: en un primer momento presentar a los alumnos los libros y el plan de trabajo. Es importante tener en cuenta el contexto en el que se da la lectura: leer en el aula con todo el grupo no es lo mismo que leer solo en la casa o en la biblioteca; la comprensión del texto estará condicionada por las circunstancias de la lectura.
 
En un primer acercamiento se pueden reconocer los elementos paratextuales para compartir y analizar los diversos modos en que el libro, en tanto objeto cultural, dialoga con el lector. Los títulos, biografía del autor, reseña y comentarios, entre otros. Estos datos también ayudan a que el lector construya anticipaciones sobre el significado del texto porque proporcionan información fundamental sobre la obra.
La palabra paratexto significa etimológicamente, aquello que acompaña al texto. Otra manera de definirla es como el entorno variable del texto. Por una parte, predispone y condiciona la lectura, y por otra, la acompaña ayudando al lector a construir significados y cerrar sentidos en el texto. En una novela, la ilustración de la tapa, el nombre del autor, la nota de la contratapa o la solapa, nos dará información sobre su contenido. Desde una visión práctica, el objetivo de la lectura es el que decide el recorte y, por tanto, define el carácter paratextual o textual de algunos elementos.
Según Jean Hébrard (en Braslavsky:1994): “(...) antes de ser un texto, un libro es, para el lector, una cubierta, un título, una puesta en página, una división en párrafos y en capítulos, una sucesión de subtítulos eventualmente jerarquizados, una tabla de materias, un índice, etc., y desde luego, un conjunto de letras separadas por blancos. En síntesis, un libro es ante todo un proceso multiforme de especialización del mensaje que se propone a la actividad de sus lectores.” Para desarrollar la secuencia didáctica, el punto de partida habitual en un aula es la Lectura en voz alta por parte del docente.
Este espacio dedicado una vez al día es una excelente oportunidad para compartir con los alumnos una novela, en el cual podrá leerse directamente un capítulo. Es importante que el lector disfrute de lo leído, lo cual redundará en beneficio del vínculo entre los niños y la lectura. Ella podrá entonces trasformarse en algo significativo. A partir de una primera propuesta, ellos mismos podrán apropiarse del espacio generado por el mediador y así elegir una novela en la biblioteca, en una mesa de libros para leerla en voz alta a todo el grupo o para compartir con algún compañero; en voz baja para sí mismos, para comentar lo leído.
Para finalizar, queremos recordar la introducción de la novela Si una noche de invierno un viajero del escritor italiano Italo Calvino, como uno de los inicios para disfrutar este desafío: “Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino. Relájate. Concéntrate. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la televisión encendida. Dilo enseguida, a los demás: “¡No, no quiero ver la televisión!”. Alza la voz, si no te oyen: “¡Estoy leyendo!; No quiero que me molesten!”. Quizá no te han oído; con todo ese estruendo; dilo más fuerte, grita: “¡Estoy empezando a leer la nueva novela de Ítalo Calvino!”. O no lo digas si no quieres; esperemos que te dejen en paz”.
¡Buena Lectura!
* Extraido de: BUENOS LIBROS PARA LEER, BUENOS DÍAS PARA CRECER 1. Reflexiones y propuestas para el mejoramiento de la lectura en el nivel primario. Material elaborado por el Plan Nacional de Lectura en apoyo a la Política Nacional de Intensificación de la Enseñanza de la Lectura en el Nivel Primario: Lic. Silvia Storino.
 
 

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